Una buena descripción ayuda al comprador a entender rápidamente qué estás vendiendo y en qué estado se encuentra la prenda. No hace falta escribir muchísimo: lo importante es incluir información útil, ser claro y evitar datos que puedan generar confusión.
Una descripción bien organizada también puede ahorrarte muchas preguntas sobre talla, medidas, estado o características de la prenda.
1. Empieza por la información más importante
Las primeras líneas deben explicar claramente qué prenda estás vendiendo. Incluye el tipo de prenda, la marca cuando corresponda, el color y la talla.
Por ejemplo, en lugar de escribir únicamente “chaqueta negra”, puedes indicar: “Chaqueta The North Face negra, talla M, con cierre de cremallera”.
No añadas características que no puedas comprobar.
2. Describe el estado real de la prenda
Indica si la prenda está nueva, apenas utilizada o presenta señales de uso.
Si existe algún defecto, como una pequeña mancha, desgaste, descosido o marca, es recomendable explicarlo y mostrarlo también en las fotografías.
Una descripción transparente permite que el comprador sepa qué va a recibir antes de realizar la compra.
3. Añade las medidas cuando sean útiles
Las tallas pueden variar bastante entre marcas y épocas. Por eso, añadir medidas puede resultar especialmente útil en prendas vintage o cuando la etiqueta no refleja claramente cómo queda actualmente.
Dependiendo de la prenda, puedes indicar medidas como pecho, hombros, largo, cintura o entrepierna.
Aclara que las medidas son aproximadas cuando las hayas tomado manualmente.
4. Utiliza palabras relevantes sin llenar la descripción de términos
Puedes incluir palabras que describan realmente la prenda, como vintage, oversize, denim, cargo o Y2K cuando correspondan de verdad al artículo.
El objetivo debe ser describir correctamente el producto, no introducir una larga lista de palabras que no tengan relación con la prenda.
Una descripción natural suele ser mucho más fácil de leer.
Si publicas muchas prendas, utilizar una estructura parecida puede ayudarte a trabajar más rápido. Sin embargo, los datos concretos deben adaptarse siempre a cada artículo.
Marca, talla, color, medidas, materiales, estado y defectos deben corresponder con la prenda que realmente estás vendiendo.
Ejemplo de una descripción sencilla
“Sudadera azul marino de manga larga, talla L. Tejido suave y corte cómodo. Se encuentra en buen estado general. Las fotografías forman parte de la descripción y muestran el estado actual de la prenda. Medidas aproximadas disponibles en el anuncio.”
Puedes utilizar una estructura similar y modificarla según cada producto.
Errores que debes evitar en una descripción
Evita esconder defectos, indicar una talla diferente a la etiqueta sin explicarlo o afirmar que una prenda es auténtica cuando no puedes comprobarlo.
Tampoco es recomendable prometer características que desconoces, como materiales, procedencia o año de fabricación.
Cuanto más precisa sea la información, menos posibilidades habrá de que comprador y vendedor tengan expectativas diferentes.
Conclusión
Una buena descripción no necesita ser complicada. Explica qué vendes, indica talla y estado, añade medidas cuando aporten información y muestra claramente cualquier defecto.
La combinación de fotografías claras y una descripción precisa facilita que el comprador pueda valorar la prenda antes de tomar una decisión.

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